ISLA DE MOURO

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Si tenemos que destacar una zona de la bahía por su elevado valor ecológico y biodiversidad esta sería la isla de Mouro que se encuentra frente a la Península de la Magdalena, en la boca de la Bahía de Santander.

 

 

Gerardo Diego decía de ella poéticamente que se encuentra “partiendo en dos las enfilación del viaje” pues dos son las bocas de entrada y salida de la Bahía que delimita. En efecto, es uno de los principales hábitats naturales con los que cuenta la bahía, por lo que no es de extrañar que fuera declarada reserva natural ya en 1986 para proteger la gran biodiversidad de su entorno.

 

La isla está formada por roca caliza en estratos con escasa vida vegetal (siendo el principal el Hinojo Marino, Crithmum maritimum). Clonizada por miles de aves que aprovechan sus grietas para anidar. Se trata por lo tanto de un  hábitat importante, lo que además le ha valido la calificación de   Zona de Especial Protección (ZEPA, 2014) y su inclusión en la Red de Áreas Marinas Protegidas de España (RAMPE).

La presión antrópica sobre esta lámina de agua es muy elevada, motivada por unas concurridas playas y muelles, un denso tráfico  marítimo comercial y unas  actividades náuticas de ocio y deportivas tan atomizadas como intensas que se mueven con escaso orden y criterio. Todo ello hace que esta debiera ser una zona de prioridad en cualquier programa de acción que se pueda desarrollar en un futuro.